Un vuelo emocionante, por el Vall d’Hebron

Quizás porque en esta visita al hospital Vall d’Hebron hemos visto muchos, muchísimos niños enfermos de todas las edades, no olvidaremos nunca el baile de nuestras mariposas, ni la importancia de tener presente que mientras bailamos al son de una música más o menos armoniosa, otros están ejecutando el baile más difícil y doloroso de su vida, por pistas bien abruptas.

Ojitos cerrados por los efectos de los sedantes, ojos de incertidumbre, de resignación, ojillos que han tenido que comprender y aceptar con demasiada prisa lo que la vida les ha acercado; miradas de tristeza y agradecimiento de padres y madres, que sin previo manual de acompañamiento, darán con amor a su hijo enfermo, todo lo que tienen, todo lo que son, mostrándole que para él, también la infancia existe.

Hemos sentido que las mariposas de Báilale la Vida han regalado sorpresa, sonrisas y alegría a niños, que por fortuna, marcharán pronto a casa, pero nuestro deseo más intenso esta vez, es haber generado alguna chispilla de alegría y esperanza en aquellos diminutos ojos que nos han llegado al corazón y que sabemos deberán bailar muchas veces por las pistas del hospital. Hemos reconocido la mirada de los guerreros que no se dejan vencer …

Gracias a todos los profesionales que nos han acompañado en nuestro vuelo, gracias Àngels, por contagiarte al instante de nuestro mensaje y mostrarnos que este pequeño mundo, que desgraciadamente a menudo ignoramos mientras no nos toca de cerca, está lleno de ángeles generosos que hacéis un trabajo extraordinario.

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